Santiago Roncagliolo sobre Enrique Amorim


 
en “El país”: http://www.elpais.com.uy/Suple/Cultural/11/05/06/cultural_563784.asp?utm_source=news-elpais&utm_medium=email&utm_term=text-link&utm_content
 

Gabriel Gargurevich
(desde Lima y Barcelona)
ASÍ YA TENGA más de ocho años de existencia el Skype no deja de ser inquietante y revelador. Gracias a este software, se puede no solo conversar con una persona al otro lado del mundo, sino también echar un vistazo al escenario donde está. Sin embargo, al contactar con el escritor peruano Santiago Roncagliolo (ganador del Premio Alfaguara, 2006) por esta vía, esto último no fue tan sencillo ya que, con ambas manos, levantaba el ordenador y pegaba el rostro a la cámara incorporada, cerrando el plano y limitando el campo de visión de su departamento en Barcelona (Santiago vive en España desde el año 2000). El llanto de un bebé, en un segundo plano, dio inicio a su conversación sobre Enrique Amorim, el personaje uruguayo por quien dice haberse convertido en un voyeur y que ahora le toma la mayor parte de su tiempo, incluso el que tiene que ver con el devenir familiar. Como si fuese a hacer una travesura, Santiago levanta una ceja, ladea la sonrisa, acerca aun más la cámara a su cara y dice:
-OK, te voy a dar un dato. Una vez, Amorim se hizo pasar por Jean Paul Sartre para colarse a una fiesta. Estaba con Picasso y Chaplin…
Por supuesto, aquella hazaña protagonizada por el escritor uruguayo no hubiera sido posible en el mundo de hoy, donde existe la televisión e Internet, medios reveladores de identidades e historias.
A Enrique Amorim quizá le hubiera gustado tener Skype, pues, según Santiago “su mayor interés nunca fue ser un gran artista; para él, el arte era una manera de estar rodeado de los artistas que admiraba. Él quería estar cerca de ellos, filmarlos, escribir sobre ellos; le encantaba su compañía”. Quizá el Skype lo habría hecho desistir de algunos de sus vertiginosos viajes a París, Hollywood, Buenos Aires o Salto. Pero no, pues para poder dejar testimonio de sus amigos, los artistas de la época, debía ser partícipe de sus historias, in situ. Entonces, Santiago añade:
-¡Y por supuesto que dejó testimonios! Muchos de ellos inéditos, que solo se conocerán en mi libro, de próxima aparición; se trata del retrato de un mundo, de una época, de gente que marcó el arte del siglo XX; y ese es su mejor libro: el que dejó para que otro lo escribiese.
EL CERCANO OESTE. Según Santiago, Amorim tenía conciencia de que su vida era su gran novela y que las cosas que él podía hacer eran mucho más fascinantes en la realidad que plasmadas en la literatura. Por ello no estaba dispuesto a contarlas en sus libros. Entonces dejó pistas para que alguien, tiempo después, las hilvanara.”Él siempre lo fotografiaba y lo filmaba todo; dejó el escenario listo”.
El personaje, para Roncagliolo, fue “un hallazgo impactante”. Si en un inicio se trató de un pequeño encargo -por parte de la editorial española Alcalá- para escribir la crónica de una época, luego supo más bien que se trataba de la mirada de un artista a un mundo fulgurante, con historias llenas de giros y escenarios cambiantes, por donde desfilaron Federico García Lorca, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Pablo Picasso, Charles Chaplin y hasta Walt Disney, a quien filmó en una visita que el cineasta norteamericano hizo, en los años cuarenta, a Buenos Aires y Salto. Sin embargo, Santiago acota que “efectivamente, existe una película de Amorim en la que aparecen unos segundos de Walt Disney, pero no hay muchos más datos de una relación. Ni fotos ni cartas ni testimonios ni memorias”.
Sin embargo, un año antes, Amorim viajó a los Estados Unidos y quedó fascinado con Hollywood.
-Estaba muy interesado en el cine; de hecho, en esa época escribía más guiones para Hollywood que novelas. Incluso trató de hacer westerns tomando al gaucho argentino como protagonista; para él, el gaucho argentino era como un cowboy del oeste y podía desenvolverse en una película con sus mismos códigos.
Hay que tomar en cuenta, además, que la Guerra Mundial había retraído el mercado europeo para los films estadounidenses, lo que llevó a los grandes estudios a mirar hacia Latinoamérica como un potencial mercado. De esta manera, los americanos empezaron a financiar películas en castellano, que se hacían en Chile o en la Argentina.
-Y él estaba ahí, tratando de vender su trabajo a los directores hispanos, a quienes recurrió de manera directa, y, al parecer, Disney no tuvo nada que ver con eso. -dice Santiago-. Amorim les prestaba dinero y escribió algunas películas, pero no le fue muy bien, la verdad.
ENEMIGOS ÍNTIMOS. En junio del año pasado, Roncagliolo estuvo un mes entre Salto, Montevideo, Buenos Aires y otros lugares en los que transcurrió la vida de Enrique Amorim. Hizo decenas de entrevistas “a sus viejos amigos”, vio sus películas y consultó sus archivos.
-Hay un archivo de sus cartas en la Biblioteca Nacional de Montevideo, así como recortes de periódicos que su mujer, Esther, continuó recopilando incluso después de su muerte. También hay películas suyas en distintos archivos… Vamos, que hay memorias que dejó en gran parte inéditas. Pero lo más interesante es la galería de escritores. Él filmó a todos los grandes escritores que conoció e hizo una película documental. Bueno, ese material está en la Cinemateca de Montevideo y hay una copia aquí, que tienen los españoles (de la editorial Alcalá). ¡Amorim consiguió las únicas imágenes de García Lorca fuera de España!
El escritor peruano añade que en esa época, no eran los latinoamericanos los que viajaban a España a ser estrellas, sino todo lo contrario; la capital cultural hispana era Buenos Aires. García Lorca hizo una visita a la Argentina en el año 33, lo que lo convirtió en una celebridad, no sólo por el éxito de sus obras teatrales, sino por su atractiva personalidad.
-De algún modo, García Lorca se convirtió en la primera estrella mediática internacional. Su grupo de amigos era de artistas como Pablo Neruda, Oliverio Girondo y Norah Lange. En ese grupo, estaba Enrique Amorim. Después, la directora que montaba las obras de Lorca decidió llevárselo a Montevideo para que terminase Yerma (1934) en un ambiente más tranquilo. Y ahí, Amorim lo secuestró. Lo llevó a la playa y al carnaval, lo paseó en coche, le contrató una orquesta para sus fiestas…
Aún se conservan algunas notas cómplices entre ellos y una efusiva carta de Amorim que publicó el biógrafo de Lorca, Ian Gibson. También hubo cartas de García Lorca. Y a comienzos de los Cincuenta, “movido por su gran amor hacia el poeta”, Amorim le elevó un monumento, en Salto, basado en el poema de Antonio Machado, “El crimen fue en Granada”: “Labrad, amigos, de piedra y sueño, en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!”. El monumento ejecuta, entonces, el “proyecto túmulo” de Machado.
A pesar de ello, el mundo de los escritores en ese entonces, hay que decirlo, “era tan pequeño como el de ahora”, por lo que Amorim pudo entender inmediatamente que no se trataba de señores que vivían exclusivamente dedicados a trabajar en el parnaso de las ideas; de esta manera, no sólo presenció sino que vivió en carne propia las rivalidades propias entre escritores. Amorim se adhirió públicamente, en el año 1947, al Partido Comunista, “¡conoció de cerca el star system del Partido Comunista de la pos guerra!”. Pero sólo había un espacio ahí para un intelectual latinoamericano, y ese era Pablo Neruda.
-Creo que nunca le perdonó a Neruda que le robase su estrellato. Fueron buenos amigos y ambos amaron mucho a García Lorca -dice Roncagliolo-. Uno de los grandes misterios, sin embargo, es por qué se rompió verdaderamente la amistad y por qué empezó a sabotear a Neruda.
Sucede que el enemigo oficial del poeta chileno se llamaba Ricardo Paseyro, escritor, poeta y diplomático franco-uruguayo que escribía contra él, que lo atacaba, que lo hacía quedar mal. “Entonces, Amorim le enviaba información a Paseyro para que atacase a Neruda”, precisa Santiago. Sin embargo, Roncagliolo anota, enseguida, que a fines de los años cuarenta, mientras Neruda escapaba de Chile perseguido por la policía, Amorim hizo correr el rumor de que estaba en su casa acompañado por otro gran líder revolucionario brasileño, Luis Carlos Prestes. La noticia corrió como reguero de pólvora por toda la prensa latinoamericana, y sirvió para distraer a los perseguidores.
PELEAS Y EGOS. Otra historia que refleja bastante bien la personalidad encendida de Amorim, es la que da cuenta El País Cultural (diciembre 2010). En 1960, el poeta cubano Nicolás Guillén, relató que cierta vez, tuvo que enfrentar la furia de Enrique Amorim, de quien se consideraba gran amigo. Éste le había reprochado que, en declaraciones públicas, hubiera olvidado que había sido él quien le había presentado a Ilya Ehrenburg y hecho conocer sus poemas entre los escritores soviéticos, lo que había derivado en que lo tradujeran al ruso. “Conociendo a Amorim como lo conocía -dijo Guillén-, me senté a la maquinita y le envíe una epístola en verso burlándome de su actitud. La reacción no se hizo esperar. A la vuelta de correo Amorim contestó, riéndose a su vez y `la rabieta` se disolvió en un vaso de agua…”.
Pero así como había peleas, “¡hasta se robaban las novias!”, los escritores de la época también supieron cómo distenderse. Neruda, por ejemplo, cuenta en sus memorias la manera en que intentó hacer un ménage atrois con García Lorca y la poeta argentina Norah Lange, en una fiesta.
-Neruda condujo a García Lorca a un segundo piso donde estaba pasando el rato con Norah -cuenta Santiago enseñando todos sus dientes-. Entonces, Neruda empezó a atacar, a hacer su trabajo. El asunto es que García Lorca salió disparado de la habitación y bajó las escaleras como un rayo para, en los últimos peldaños, torcerse el tobillo. ¡Así que toda la fiesta se enteró de que los tres estaban ahí arriba chingando!
QUIEREN DINERO. Otro de los grandes amigos de Amorim fue Jorge Luis Borges. Como cuenta Roncagliolo, Amorim le cambió la carrera a Borges, pues “él hizo que Borges empezase a escribir sobre gauchos”. Juntos, hicieron muchos viajes, “una vez Amorim se lo llevó a la zona de contrabando entre Brasil y Uruguay, ¡eran un par de locos!”. Pero hubo uno determinante.
-Hicieron un viaje delirante a la zona de los gauchos y Borges presenció un asesinato; quedó impactadísimo. De hecho ese asesinato aparece en varios de sus cuentos; “El hombre de la esquina rosada” fue, entonces, la historia que Borges le dedicó a Amorim. -Ahora Santiago frunce el ceño y se queda pensativo un par de segundos. Luego la sonrisa se vuelve a dibujar en su rostro y continúa con el mismo entusiasmo: Eran como dos amigos súper refinados e intelectuales que no entendían nada de lo que sucedía a su alrededor. Un día se fueron a ver un partido de fútbol, Uruguay contra Argentina; cada uno celebraba los goles del otro por cortesía. Pero se fueron después del primer tiempo, ¡porque no sabían que había un segundo tiempo!
Sin embargo, terminaron peleándose porque el escritor argentino no comulgaba, bajo ningún término, con la ideología comunista. Por su parte, Amorim no escatimaba en demostrar su apego al Partido. Se sabe, el escritor, poeta y periodista uruguayo fue un estanciero adinerado y así como su generosidad lo llevaba a prestar dinero a cualquiera que viera con ropas usadas o rotas en el chalet “La Nubes”, en su ciudad natal, Salto, también lo llevó a acceder a las peticiones monetarias del Partido.
-Lo que pasó fue que el Partido Comunista le sacaba dinero. Eso me lo contó Mauricio Rosencof, compañero de cárcel del presidente José Mujica. Hay muchas cartas escritas por Amorim donde se pone en evidencia todo esto.
Lo más turbador es que el Partido nunca lo tomó muy en serio porque lo consideraban “un millonario”, pero a la hora de sacarle dinero no les importaba.
-Lo mismo le pasó a Picasso. Eso fue muy interesante de descubrir. Amorim tenía dinero y prestigio: el Partido Comunista no lo quería realmente; más bien lo aguantaba.
LAS MUJERES DE SU VIDA. Por su parte, Amorim tenía una relación de “amor-odio” con su origen proveniente de la pampa, aunque fueron justamente las historias que escribió en relación al campo las que la crítica y los lectores demandaban de él; lo gauchesco siempre era lo que enganchaba, “pues en los países rioplatenses, donde todos eran inmigrantes, necesitaban encontrar una identidad”.
-Creo que a él siempre le molestó eso; creo que él quería ser un escritor de ciudad, y de Buenos Aires en particular. De hecho tiene algunos libros de cuentos sobre Buenos Aires. A él le hubiera gustado ser otra cosa; ¡pero a todos nos pasa eso con nuestro lugar de origen!
Amorim quería dar una imagen de avanzada, vanguardista. Sin embargo, en algunos de sus relatos, como en “La Desembocadura” (1958), se presentan personajes que han sido considerados por la crítica como “machistas, antipáticos y señores de todas las mujeres fértiles”, como lo escribió la crítica Soledad Platero (El País Cultural, diciembre del 2010), quien luego añade:”En la obra de Amorim, el matrimonio es una trampa, mientras que las relaciones extramatrimoniales parecen salvadas por la honestidad de la entrega natural y gozosa, sin aspiraciones y sin premios”. Santiago tiene algo que decir al respecto:
-Esto no estaba reñido con ser una persona de avanzada -dice Santiago, como si fuese algo obvio-. Neruda y Picasso estaban bastante lejos de lo que hoy se considera una persona progresista: eran bastante machistas. Eso formaba también parte del paisaje. A Amorim le encantaba parecer un mujeriego; daba entrevistas hablando de sus conquistas; inventaba historias; decía que una amante de una noche le había robado el manuscrito de su última novela… Lo cierto es que tenía una gran fama de mujeriego.
El hecho de que el escritor uruguayo ventilara sus conquistas públicamente y disfrutara de ser visto en compañía de atractivas mujeres, no era algo a lo que Esther, su mujer, le diera mucha importancia.
-Esther era una mujer muy culta y moderna (más moderna que yo, de hecho), que rechazaba la hipocresía social y estaba fascinada con su esposo -dice Roncagliolo, nublando la visión de la cámara del ordenador, luego de darle una pitada a su cigarro-. Comprendía que era un seductor nato. Así que, cuando alguien le hacía notar los devaneos amorosos de Amorim, ella se limitaba a comentar: “¿Y qué más da? Los hombres no se gastan”. -Aquí, Roncagliolo suelta una breve risa que le hace mover los hombros rítmicamente. -En todo caso, me gusta que en el libro que estoy escribiendo precisamente todos los personajes estén llenos de contradicciones y se revelen como gente real, con sus líos personales y existenciales, cuando siempre han sido vistos como genios. ¡Me viene resultando fascinante darles carne y hueso!
Por su parte, el escritor, ensayista y profesor universitario argentino Enrique Anderson Imbert, observó que los personajes de Amorim eran demasiado abstractos porque procedían de la percepción de un problema abstracto: la injusticia social. “En esa observación hay una clave de lectura ineludible, que han compartido todos los críticos de su obra” (Soledad Platero en El País Cultural).
-¡Amorim tampoco era un personaje bien definido! -señala Santiago al respecto-. Cambiaba de identidad con frecuencia y creo que eso le gustaba al escribir: ser cada vez una persona distinta. Ha escrito más de cuarenta libros, muy distintos entre sí, abarcando todos los géneros; así que es muy difícil etiquetar su obra.
REALIDAD Y FICCIÓN. Para Roncagliolo, haber podido escribir historias reales en sus libros ha tenido que ver con el hecho de mirar, por el ojo de la cerradura, la vida de un terrorista (La cuarta espada, 2007), de una millonaria de la mafia dominicana (Memorias de una dama, 2009), “¡o de un escritor uruguayo!”. Y es que lo que apasiona a Roncagliolo es encontrar una buena historia, “tan potente como una novela; y normalmente, este tipo de historias no te llevan por los conductos normales”.
Pero siempre hay cosas que le impactan más que otras cuando realiza una investigación sobre un personaje, como el hecho de que últimamente se ha insinuado la hipótesis de que la familia de Lorca habría negociado con Franco la posibilidad de sacar los restos del poeta de España a cambio de silencio; y se dice que podría estar enterrado en Salto, donde Amorim erigió el monumento a su memoria.
-¿Quién afirma eso?, ¿existe una fuente? -pregunta Roncagliolo, frunciendo el ceño y girando rápidamente los ojos hacia un lado, como si alguien estuviese detrás de él-. Bueno, es sólo un rumor -dice-. ¿Si he investigado sobre ello? -Ahora vuelve a pegar el rostro al ordenador, vuelve a sonreír, pícaro, y, aguantando la risa, confirma-: ¿Eh?, ¡sip! -Enseguida, el plano de su rostro se aleja un poco y dice-: El libro en el que estoy trabajando es la historia real de un hombre con mil caras; y como tenía mil caras, tenía mil historias también. Lo que me gusta de hacer libros a partir de historias reales es cuando éstas parecen ficción, ¡que si te las inventas nadie te creería!
Y así, Roncagliolo desaparece de la pantalla, como por arte de magia; algo que, incluso para Amorim, podría parecer de otro planeta.
 


 
Dejar un comentario

3 Comentarios.

  1. Soy uruguaya bastante mas grande que santiago(pobre apostol)roncagliolo.En realidad a mi me apasiono el momento del boom,aprendi a percibir la buena literatura,no soy especialista,pero tengo un entrenamiento que da una percepcion de lo bueno y de lo malo.Antes del boom teniamos en el Uruguay muy buenos referentes: Onetti y muchos mas y por supuesto Borges cortazar lugones delmira agustini julio herrera y reissig Horacio Quiroga idea vilariño cristina peri rossi eduardo galeano y asi sucesivamente un monton, en realidad un colectivo de poetas y escritores serios muy serios.No quiero dejar de mencionar e jorge icaza peruano y su libro Huasipungo.Evidentemente este muchacho roncagliolo esta para el marketing el de peor nivel porque se mete con la cultura y quiere hacer pasar por literatura un libro de “chismorroteo” barato,ramplon,y casi indecente ideologicamente hablando.Yo vivi 9años en España entre 1976y1985 plena transicion el famoso “destape”. y tengo el recuerdo triste de que lo unico que importaba de garcia lorca era destacar su homosexuelidad.Yo se que era el “poeta maldito” y que no se podia hablar de el.Pero y su literatura?Buenoa Santi le pasa lo mismo ,como dice el lunfardo rioplatene “esta pa’los mangos” y eso preocupa porque si todo es una operacion de marketing la espiritualidad de las cosas ,obvio no de dios, deshace a la gente…A quien le puede importar Enrique Amorin como persona solo a su mujer ,fallecida, o algun pariente cercano.Pero yo creo que hay algunas claves en la eleccion como centro del relato.una que Amorin no era un escritor importante por lo tanto la comunidad literaria no saldra a “defenderlo” , otra que me parece que roncagliolo no soporta y es que era rico(estanciero hacendado)y COMUNISTA.El marketing de Amorin era su lujo de rico y su proximidad con federico venia de todo un mundo de elite al cual Amorin pertenecia sin esfuerzo.Con borges el tiene un parentesco politico no de sangre.Y ademas era del salto (UN DEPARTAMENTO MAS PEQUEÑO QUE LO QUE ES UNA PROVINCIA) PERO MUY RICO Y MUY CONECTADO CON BUENOS AIRES;MAS QUE CON MONTEVIDEO:BUENO ME DESPIDO SI ESTA LLEGA A TU PANTALLA NADA DE LO QUE HE ESCRITO TIENE MALA INTENCION CONTRA TI AL CONTRARIO DE LA FORMA EN SE HIZO EL REPORTAJE ME DIO EL VALOR PARA ECHARLE UN POCO DE GAS PIMIENTA A ESTE MERCENARIO DE LA LITERATURA MARKETINERA UN ABRAZO

  2. hola Lola, no he eído nada de Amorim, pero que haya sido amigo de Borges me alcanza para entender tu comentario que me parece muy acertado en lo que se refiere a este engreído muchacho(y otros que andan sueltos por ahí) de la “literatura marketinera” actual. Pero no nos preocupemos, el tiempo ya se encargará de poner a cada uno en su lugar.

  3. Corregir una inexactitud, Jorge Icaza no es peruano, es ecuatoriano. Aquí en el Perú han habido escritores que abordaron el problema del indígena, como Icaza, y son Enrique López Albújar, Ciro Alegría, José María Arguedas, por ejemplo.

Comentar


[ Ctrl + Enter ]

*